domingo, 3 de junio de 2012

Reflexiones sobre Emprendimiento Empleabilidad y Marca.



En la hora final del taller que desarrollamos juntos y cuando nos disponíamos a conversar de cual es el proyecto que querían construir para la Universidad de la Frontera o cual creían ustedes que era lo que el rector esperaba de ustedes,  aparecieron tres palabras que llamaron mi atención y sobre la cual les invito a reflexionar para los efectos de poder desarrollar un proyecto para la universidad y su comunidad. Estas tres palabras son: Emprendimiento, empleabilidad y construcción de marca (Universidad de la Frontera).

Si bien es cierto, el emprendimiento y la empleabilidad son hoy percibidos como fenómenos humanos distintos, tienen también elementos comunes. Personalmente, tiendo a pensar que estas diferencias se irán estrechando en el tiempo hasta constituirse en un mismo fenómeno.

La Empleabilidad, podemos hoy entenderla como el conjunto de conocimientos y competencias que permite que una persona obtenga un empleo de acuerdo a su calificación. Por su parte se entiende hoy el emprendimiento un conjunto de actitudes, conductas y hábitos, (adicionales a los conocimientos y competencias), que hacen que las personas tomen la iniciativa frente a su entorno y realicen proyectos sobre dicho entorno.

Frente a los vertiginosos cambios que enfrentamos en un mundo global. Cambios no solo de tecnológicos, políticos o  económicos sino que aún más profundos.  Alguno de ellos, enjuician ideas que dieron sustento o fueron la base de lo que hasta hoy hemos entendido por civilización occidental. Entonces, frente a la magnitud de esos cambios, cabe preguntarse,  si la diferencia que hoy percibimos entre emprendimiento y empleabilidad tienen sentido práctico. Cabe también preguntarse si el concepto de universidad sigue siendo el mismo que nos ha regido hasta ahora..y así sucesivamente con muchos de los principios e ideas que nos acompañan hasta hoy.

En consecuencia, hay que preguntarse, también, si será posible en un futuro cercano dotarse del sustento económico necesario y de sentido existencial basado sólo en conocimientos y competencias. ¿Hasta donde podré avanzar en el desarrollo de una vida profesional si no he desarrollado la capacidad de actuar con iniciativa frente al entorno y realizar proyectos en virtud de las inquietudes, intereses y preocupaciones que me despierta dicho entorno ¿ ¿Qué pasa si el entorno no me despierta nada? ¿Qué pasa si el entorno no me despierta ni inquietud, ni interés, ni preocupación? ¿Qué pasa con mi vida profesional?

Me asiste la profunda convicción de que en este mundo, la gente necesita ser una  oferta para los empleadores potenciales, al mercado o sus comunidades.  La base para constituirse como oferta esta en la habilidad de escuchar con sentido y de empatía, en el profundo respeto por el otro. Interpretando las diferencias como un espacio de oportunidad de crecimiento, aprendizaje, compromiso  y servicio. Desarrollarse como oferta es el primer paso para sustentar una empleabilidad poderosa y/o encarnar conductas y hábitos emprendedores. Lo imprescindible no esta en la diferencia aparente o no entre empleabilidad o emprendimiento, si no que entender  y aprender que para fluir en el mundo en los próximos años, desarrollar una oferta, desde la perspectiva propuesta es la primera prioridad y debería ser asumido con rigor en un programa universitario.

Constituirse como oferta, requiere previamente de constituirme como un ser humano inquieto, angustiado por el entorno. La angustia es bienvenida si está acompañada de la esperanza. Un ser humano que no tiene inquietud alguna respecto de su entorno esta más bien en el vacío existencial y muy lejos de la iniciativa y de los proyectos que se hagan cargo.

Entonces, a modo de resumen expresemos que lo primero es la angustia (expresada como inquietud, preocupación o interés) por el entorno acompañada de esperanza, sumemos la habilidad de escuchar con sentido,captar diferencias de interpretación y reconocerlas como oportunidad, tomar la iniciativa, Agregar creatividad, constituirme en oferta y obtener un resultado. Ese resultado debe estar siempre relacionado con la satisfacción de otro, a parte de mi propia satisfacción por lo obrado.

Al ponerme en la perspectiva del desarrollo de un programa de emprendimiento para la Universidad de la Frontera, me aparece en cuestión el concepto de comunidad.

Lo primero que me aparece es que un abogado se forma en una comunidad de abogados, un medico en una comunidad de médicos, un ingeniero en una comunidad de ingenieros y así con cualquier ejemplo. Incluso yo podría plantear que un delincuente se forma en una comunidad de delincuentes..Por ahí sale un contraejemplo que de puro “innovador” se fue para el lado oscuro de la fuerza (como en la guerra de las galaxias) pero en general me hace sentido lo que planteo. En el caso de la delincuencia habría que desarticular la comunidad o crear otra más poderosa. De todas formas sigue siendo un desafió de comunidad. ¿Se entiende?

Siguiendo en esta línea argumental, un emprendedor se forma en una comunidad de emprendedores y por lo tanto si queremos dotar a la UFRO de un programa de emprendimiento y empleabilidad debemos dar cabida al nacimiento y florecimiento de una comunidad.

Una comunidad se construye sobre la base de una historia, valores, ritos, formas de hacer y pensar.

Formar emprendedores no tiene que ver con enseñar conocimientos, cualquiera sea este, sino que con una comunidad de personas que participen de valores comunes y den sustento a de actitudes, conductas y hábitos que las distinga sobre otras. Este rasgo distintivo es o que llamamos emprendedores.

Por ejemplo,  el emprendimiento no tendría que ver inicialmente con los conocimientos para elaborar un plan de negocios, del mismo modo que un “terrorista” no tiene que ver con la “metralleta”. El “terrorista” se forma en la ideología y en una forma “particular” de observar la realidad y que comparte con otros. A partir de esa forma particular de observar la realidad es que emociona de manera coherente con algunos seres humanos y diferente a otros, es que de pronto surge la pregunta ¿Qué pasa si nos conseguimos unas metralletas?

En definitiva, “formo comunidad” al comunicarme (conversar) con otros. Esa pregunta a ellos que son parte de la comunidad que nosotros llamamos “terroristas”, les hace sentido, independiente de la respuesta,  en otras comunidades la pregunta no tiene sentido. Es decir, la conversación no tiene sentido.

Yo espero que se rían con el ejemplo…no deseo formar terroristas sino que emprendedores. Lo que les quiero mostrar con el ejemplo es que antes de la existencia de la comunidad la pregunta ¿Qué pasa si nos conseguimos unas metralletas? No tenia sentido.

Por lo tanto, formar una comunidad de emprendedores tiene que ver con instalar la conversación del emprendimiento. ¿Se acuerdan de las películas la comunidad y el diablo se viste a la moda. ¿ ¿Qué conversación estaba instalada? ¿Quién la instaló como conversación?
Lo que debemos construir es una comunidad de personas conectadas con su mundo emocional y a las cuales se les develen sus angustias y poner esperanza para esas angustias. Emocionalmente hablando, emprendimiento es angustia con esperanza. Me angustia, enoja, molesta lo que esta pasando y tengo la esperanza de cambiarlo. En consecuencia me pongo en acción, emprendo. Lo que me angustia, enoja, molesta puede ser cualquier cosa. La calidad de un servicio, la inexistencia de un producto, la falta de un comportamiento, etc. Si me molesta que maten ballenas y tengo esperanza de aportar a que esto no suceda, formo greenpeace o me enrolo con ellos y desarrollo la acción de montar una ballena y enfrentar a los barcos. ¿Lo han visto? Son geniales ¿les parece esto como un emprendimiento?

De pronto en alguna conversación de esta comunidad de angustiados por las ballenas aparecerá el propósito de conseguir financiamiento y alguien preguntara ¿Por qué no hacemos un plan de negocios?

Primero es la angustia (inquietud) y después el plan de negocios, aprender chino mandarín o conseguir la tecnología. ¿Sé entiende?

Lo que requerimos es construir una comunidad de emprendimiento en UFRO cuya característica  central sea la de personas inquietas, creativas, constituidas como ofertas para sus comunidades, comprometidas, capaces de visualizar oportunidades y orientadas al logro.

Esta comunidad de emprendedores deberá ser un aporte sustancial a la universidad y por cierto un eje central en la construcción de una “marca”, Universidad de la  Frontera más poderosa al estar más cerca de su comunidad por la inquietud y angustia de las personas que conformarían este movimiento pro empleabilidad y  emprendimiento.

La invitación central es, “sean el ser que deciden ser”. La autenticidad primero. El ser siempre es una decisión y el tener una consecuencia.

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