Me gusta esta definición por que permite concentrase en solo tres posibles valores:
No andar de Víctima por la vida.
Visualizar oportunidades.
Actuar
Analicemos cada una de ellas
No andar de víctima por la vida
No debemos andar de victimas por la vida, porque de partida es mal negocio, no produce ningún bien personal y tampoco a las personas a nuestro alrededor. En cada segundo de nuestras vidas ocurren situaciones que podemos interpretar como resultados cotidianos:
No paso el bus a tiempo para ir al trabajo.
Vamos conduciendo y nos quedamos atascados en un taco cuando queríamos ir pronto a casa.
De pronto nos sentimos resfriados y/o nos duele la cabeza.
También nos ocurren situaciones que calificaré antojadizamente como resultados menos cotidianos:
Perdemos un cliente o una venta, negocio.
Nos reprende un superior.
Nos pasan una multa de tránsito.
Nuestra pareja, nos abandona dejándonos en crisis emocional.
Y así podría estar describiendo situaciones hasta el infinito. Digo resultado cuando tomo conciencia que me explico mi resfrío como resultado de un virus, mi llegada tarde al trabajo porque no pasó a tiempo el bus o por ejemplo el abandono de mi pareja simplemente por que ella me dejo de querer.
Los seres humanos en forma automática nos damos una explicación para cada cosa que acontece. En consecuencia podemos decir que los seres humanos son seres que se explican.
De forma de ir definiendo el valor (ético) de emprender, es fundamental darnos cuenta que la explicación es una elección que hacemos, por tanto la habilidad a conquistar es hacernos consciente de las explicaciones que nos darnos y de las consecuencias que estas explicaciones acarrean para nuestra calidad de vida y en la de aquellos que nos rodean. Los emprendedores se distinguen por dotarse de explicaciones que no los sitúan en posición víctima.
Los seres humanos en forma automática nos damos una explicación para cada cosa que acontece. En consecuencia podemos decir que los seres humanos son seres que se explican.
De forma de ir definiendo el valor (ético) de emprender, es fundamental darnos cuenta que la explicación es una elección que hacemos, por tanto la habilidad a conquistar es hacernos consciente de las explicaciones que nos darnos y de las consecuencias que estas explicaciones acarrean para nuestra calidad de vida y en la de aquellos que nos rodean. Los emprendedores se distinguen por dotarse de explicaciones que no los sitúan en posición víctima.
¿Por qué no puedo darme una explicación de victima?
Porque no sirve para nada. No nos da nada más que una satisfacción inmediata en forma de alivio que tiene enormes costos en nuestra vida. Decimos en consecuencia que la explicación de victima es una explicación costosa.
Observemos, que para ser víctimas de algo necesitamos ser inocentes de lo ocurrido. ¡Claro¡ puede decir alguien, yo soy inocente de haber llegado tarde al trabajo, porque no pasó el bus y eso no es problema mío. ¡No es mi culpa¡
El problema para nosotros radica en que el precio (costo) de la inocencia es muy alto. Para ser inocente es necesario ser impotente. Impotente según la Real Academia Española es alguien incapaz de engendrar o concebir
Es decir, y volviendo a nuestros ejemplos. Me declaro incapaz de llegar a tiempo al trabajo o a casa, me declaro incapaz de cuidar mi salud, me declaro incapaz de vender o cuidar a los clientes, me declaro incapaz de cumplir las reglas del tránsito.
Es importante tomar en consideración que la actitud de víctimas nos viene de cierta cultura religiosa que nos plantea que mientras más pobres y castigados mas cerca de los cielos estamos. Sin embargo cuando nos ponemos en el papel de víctimas, le concedemos autoridad a quien a nuestro juicio nos ofendió. Le damos un rol importante en nuestra vida porque le dedicamos mucha energía y tiempo a pensar en ello. En suma nos pone en el resentimiento y nos hacemos dependientes de quien, insisto, a nuestro juicio nos ofendió. No importa aquí definir si es “verdad” que nos ofendió, lo importante es que así lo consideramos y que nos hemos dado una explicación de víctima. Incluso en el caso de que exista un consenso social que hemos sido victimas de un hecho grave, esta en nuestras manos decidir si queremos seguir invirtiendo una enorme cantidad de energía a sostener aquello o liberarnos del mal causado. Lo central es la decisión que tomamos sobre el uso de nuestra energía vital. En este caso, el perdón tiene un lugar central, que no podemos abordar en este artículo, solo queremos mencionar que el perdón al que referimos no se refiere a las consecuencias jurídicas o económicas de reparación por la ofensa sino que a la decisión sobre nuestras explicaciones, acciones y uso de nuestra energía vital.
Volviendo a nuestra definición de emprendimiento, me parece que el primer paso para desarrollar el espíritu emprendedor debe ser re diseñar cualquier emoción que nos lleve a sentirnos víctimas de alguna circunstancia, puesto que ya aprendimos que sentirse víctima es siempre la interpretación más costosa de una situación. (Ver Freddy Kofman metamanagement).
Los emprendedores habitualmente quieren bajar sus costos y lograr resultados que otros no logran, por lo tanto eligen otro tipo de explicaciones, aquellas que les permiten nuevas acciones en el futuro inmediato.
Visualizar oportunidades.
Cuando hemos controlado al culposo que todos llevamos adentro, podemos pasar al segundo paso que es desarrollar la habilidad de escuchar y observar oportunidades por sobre quedarnos en la preocupación en los recursos.
En este punto es importante soltar “la pretensión de la verdad de las cosas” y validar y valorar la mirada de otros sobre el mismo fenómeno que observamos. Parece fácil, pero no lo es. Nos hemos constituido en observadores particulares del mundo sin tomar conciencia de ello. Estamos convencidos que lo que observamos es la “realidad”, la “verdad” y como consecuencia todo aquel que nos plantee algo distinto esta simplemente equivocado. Los emprendedores no hacen eso, sino que todo lo contrario integran la mirada del otro, incluso se adelantan. Al hacer esto realizan cambios donde otros consideraban imposibles o incluso incorrectos. Desafían a otros con su mirada.
Actuar
La acción humana es un tema largo que merece un post aparte, aquí solo mencionaré que los emprendedores se hacen cargo y al hacerlo, no se quedan en la reflexión sino que desarrollan acciones que conducen al resultado esperado, para ello involucran no solo su parte intelectual y racional, sino que sobre todo el compromiso emocional y espiritual sobre lo requerido. Mención aparte es que tenemos un cuerpo y no podemos salirnos de el, por lo tanto una observación sobre la actitud corporal de los emprendedores es importante. El emprendedor no se caracteriza por ser un ser pensador reflexivo, como la representación de Rodin sino mas bien un ser en movimiento, presto a la acción y al logro.
Un último aspecto no mencionado en la definición, y que podríamos asumir como un cuarto aspecto para iniciarnos en el desarrollo del espíritu emprendedor, dice relación con nuestra habilidad de actuar en red. Los emprendedores incluyen a otros en sus propósitos, piden ayuda, hacen ofertas, saben comprometerse y comprometer a otros. Los emprendedores saben muy bien que los esfuerzos en solitarios terminan siendo frecuentemente ineficaces.
Los cuatro factores que he mencionado ser protagonistas, visualizar oportunidades, hacerse cargo y actuar en red son sinérgicos, siendo el punto de partida, a mi juicio, vivir la vida desde el lema “cero victima”. Aquí radica su valor y ética principal.
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