La confianza es un juicio que ejecuta un observador sobre una cosa, personas o situación que le inquieta. Y en tanto juicio, la confianza no describe lo observado.
Supongamos el caso de una mujer que entra a un vagón del metro y observa a un hombre de raza afro americana parado mirándola y ella “inconscientemente”, toma su cartera con más fuerza y la aprisiona contra su pecho. Este acto, no describe al hombre como un potencial ladrón, en cambio si describe para la mirada de un tercer observador a la mujer como racista. Al menos en ese acto recién realizado.
La confianza es una danza en el lenguaje, si ese tercer observador describe a la mujer como “racista”, está en ese acto, a su vez describiéndose a si mismo como inflexible (por ejemplo) puesto que concluye a partir de un hecho aislado.
Podemos por ahora, distinguir, que la confianza (o desconfianza) describe al observador y no a la persona, hecho u objeto observado.
Decíamos al comienzo que la confianza en tanto juicio se relaciona sobre lo que nos inquieta. Hay infinitas situaciones, personas o cosas sobre las cuales potencialmente confiaríamos o desconfiaríamos pero dado que no nos inquietan, somos ciegos a ellas hasta que alguien o algo provoquen nuestra mirada.
Todo juicio es el reflejo de alma y debe ser fundado de modo de no afectar negativamente la identidad de quien lo emite. Los fundamentos que aquí ofrecemos para fundar el juicio de la confianza descansan sobre tres dominios: Sinceridad, capacidad e historia.
El dominio de la sinceridad se relaciona con la intención de llevar a cabo, en el futuro, las acciones a las cuales me estoy comprometiendo en el presente. Si después no cumplo, no significa que no fui sincero en la promesa, solo puede deberse a un error posterior. Es importante, en consecuencia, entender la diferencia entre error y mentira.
Es decir, un observador “decide” si cree que le fueron sincero o no y en función de eso funda su juicio de confianza.
El domino de la capacidad se refiere a la capacidad técnica de llevar a cabo el cometido. Siguiendo con el ejemplo del vagón del metro, un observador puede tener el juicio que sinceramente tienen la intención de asaltarlo y sin embargo considerar al potencial asaltante muy pequeño o poco diestro y por tanto dudar de su capacidad de hacerlo y entonces fundar la confianza de no ser asaltado.
El tercer domino para fundar un juicio de confianza es la historia, que puede ser solo del observador o de la relación. En nuestro ejemplo, puede suceder que a esa mujer específicamente la asaltaron en tres ocasiones en esa estación del metro y por ello basa su desconfianza en su propia historia. Es importante notar que no tiene que ver con la historia de la persona observada. Distinto es el caso de una relación entre dos o mas personas, donde la historia entre ellos potencialmente funda la confianza o desconfianza.
Finalmente, los tres dominios se entrelazan potenciándose mutuamente y haciendo difícil en algunas ocasiones observarlos por separado en la práctica. Sin embargo, esta abstracción teórica permite el desarrollo de estrategias que tengan como propósito, aumentar la confianza de una persona o relación.
Según el fundador de la compañía “Great Place To Work”, líder mundial en clima y cultura organizacional Sr. Robert Levering, la confianza es un concepto difícil de definir pero a partir de nuestra experiencia cotidiana podemos observar que esta se comporta como un líquido en un depósito donde hay acciones que disminuyen el nivel del depósito y otras lo aumentan. A partir de este concepto, es que nosotros decimos que en tanto ser humano no puedo evitar todo el tiempo hacer acciones que disminuyen el depósito de confianza que refleja mi relación con otro ser humano, de lo que si me puedo hacer cargo es que ese depósito no llegue a niveles tan bajo de confianza que no permita revertir la historia que refleja, y no deje otra acción posible que abandonar el espacio de relación.
Mi interpretación a partir del artículo escrito por el Señor Levering, “Construyendo el Depósito o Reservorio de la Confianza ” y de los ejemplos allí referidos respecto del mundo del trabajo es que juicio de confianza o desconfianza se sostiene en función de la historia. En consecuencia para subir el nivel de confianza en el depósito, debemos construir una nueva historia. Los esfuerzos para construir una nueva historia son proporcionales a las heridas que ha dejado esa historia.
En el caso de las organizaciones y de negociaciones complejas, desde la comunicación estratégica o de las técnicas de negociación se recomienda frecuentemente un cambio de interlocutor que encarne los propósitos de la nueva historia que se comienza a escribir, puesto que pareciera ser, que para los seres humanos es difícil dejar a tras la historia y requerimos del rito emocional de cambio de ministro, director, gerente o simplemente de interlocutor para creer que una nueva historia es posible.
Cuando el cambio de interlocutor es prácticamente imposible o acarrearía consecuencias inaceptables, se requieren esfuerzos adicionales para llevar confianza a un depósito que podría estar en un nivel mínimo o menor.
Volviendo a nuestra mirada, el ofensor tiene casi siempre acciones posibles si quiero subir el nivel de confianza del depósito. Ser sincero es una decisión personal, puesto que el “ser” siempre lo es. No requiere nada más que la decisión. Su efecto es instantáneo. Ya esta siendo.
Por su parte, adquirir capacidades técnicas es en gran parte una decisión personal y que requiere de esfuerzo y tiempo.
Construir una historia, no es una decisión solitaria y requiere de la participación de otro. Aquí aparece, para mí, la importancia del concepto de depósito de confianza elaborado por Robert Levering.
Se requiere de sensibilidad política para ordenar las prioridades que permitan sostener las muchas relaciones y en los variados ámbitos que tenemos con otros seres humanos y sus correspondientes depósitos de confianza en niveles aceptables o superior. En lo que aquí nos incumbe usamos la distinción “política” como el arte de lo posible donde los seres humanos, al igual que en toda expresión de arte, alcanzamos nuestra máxima expresión.
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