sábado, 29 de enero de 2011

Horacio Valdeavellano

Testimonio, Seminario "Reinventa tu Vida Laboral"


Director de Teatro, Cine y Televisión (Pontificia Universidad Católica)

Lo que más me impacto es que Alex llevó muy bien la parte lúdica. Recuerdo que tuve la posibilidad de reencantarme con mi actividad laboral, dándome cuenta que además tengo muchas otras oportunidades fuera, que dependen de mí. Como se dijo en el taller depende de mí ser oferta.

El Seminario también me permitió conocer otras personas dispuestas a jugar. Para mí fue una sorpresa encontrarme con personas de fuera de mi empresa muy dispuestas. No estoy hablando de gente romántica, de gente de 18 ó 20 años, sino de adultos formados, profesionales dispuestos a redescubrirse, disfrutar y dar, se produjo una cosa de inegoísmo (por denominarlo de alguna manera), que todos los que participaron en el grupo lo hicimos con la mejor disposición de dar. Nadie molestó al otro, nadie se rió del otro, una preocupación honesta y tú lo mirabas en respuesta a los ejercicios, en que nos entregábamos con placer.

Para mí esto iba conduciendo a redescubrirse en uno, aquello nos hizo ser emprendedores y soñadores, pero redescubrirlo desde la experiencia del hoy, una mirada distinta, porque yo tuve mi período de soñar, pero no tenía la experiencia. Yo digo que ganas de tener el empuje de aquel entonces con la experiencia de ahora, en una forma el taller tuvo esa virtud  de quitarme bastante décadas de encima, recuperar el respeto a mí mismo, a mí ser humano. Es rico descubrir que tengo entusiasmo y ganas y tengo la experiencia. Me hago conscientemente cargo de mí mismo en las opciones que tome a futuro y en las que decida emprender y yo puedo decir, “ésta es mi oferta”.

Recuerdo mucho la frase “todo lo dicho es dicho por alguien”. Al final se te queda, lo que pasa es que no sé si esa frase dice algo, pero suena muy bien dentro de uno. Lo que en el fondo está diciendo es que alguien se ha hecho cargo de decirlo y tiene que ver con apelar en lo que existe en uno también, no te están enseñando la panacea universal para solucionar tu existencia laboral y personal.

Yo haría una segunda etapa del seminario. Otro semestre más avanzado, porque uno empieza embrionariamente a descubrir herramientas, pero las herramientas, como las habilidades y cosas que uno quiere cambiar en la vida, requieren de una perseverancia y ésta no está necesariamente en nosotros. Uno siempre tiene muchas razones para no hacer lo que sabe que tiene que hacer, lo que implica que hay que seguir trabajando hasta que uno logre una pequeña disciplina.

Este taller es para rescatar de ti lo que está en ti y ponerlo en el presente tangible, en algún momento tiene que estar en la acción. El seminario te entrega experiencias vivenciales.

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